Buena temperatura. En el marco de un curso de humanidades centrado en el estudio de la Santa Inquisición, unos treinta jóvenes nos citamos en la estación de autobuses de Toledo preparados para escuchar al profesor que ejercerá de guía. El Hospital del cardenal Tavera-Museo Duque de Lerma (Renacentista, del siglo XVI, influyó en la traza de El Escorial), la Puerta Vieja de Bisagra, la Puerta del Cambrón, los innumerables conventos e iglesias de la villa de Toledo... son sólo algunas de las paradas en el recorrido.
Quizá es cierto lo que un amigo me dijo sobre Toledo, que "es una ciudad para un precioso fin de semana", sin embargo, las tapas servidas en el Enebro son interesante reclamo para volver a divisar la esbelta figura del alcázar, escuchar el susurro del río Tajo o disfrutar de la fresca sombra de los callejones toledanos.
Iñaki Sanjuán
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